Nuestra invitada: Luisa Varela Tychsen

Por Karina Miñano

Hace 10 meses dejé Amsterdam, una ciudad multicultural donde pasa de todo, en especial eventos culturales y en casi todos los idiomas. Nieuwegein, donde ahora vivo, es una ciudad pequeña, hay de todo y domina el neerlandés. Por eso fue una agradable sorpresa encontrar a Luisa Varela que además de escribir en inglés también lo hace en castellano. Espero que les guste La cuneta.

La toxicidad del desamor

Por Anabel Lora Mingote

Hoy se ha quebrado mi alma. 

La espiral autodestructiva ha golpeado con fuerza mi ánimo. Y como siempre, el refugio en el chocolate y las películas románticas ha sido el bálsamo que necesitaba. El atracón de dulce almibarado ha anegado la sangre buscando una salida a la tristeza. Al dolor. A la rabia maldita que se ha instalado en mi pecho. Un desgarro de gritos silenciosos ha suturado mi tráquea con la bilis de mis entrañas. Una vez más.

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Muro

Por Ruth Iturriaga de Segall

Hoy, en otros momentos, me detengo,

revistiendo mi caleidoscopio para encontrar

en la geografía de mi memoria aquel momento,

poema lírico nacido para los presos políticos en un lugar del norte, el desierto,

Chile, soñando visitar mi desierto florido y volver a ver la penitenciaría de mi dolor.

Envolviendo ese dolor de esa constante impresión de angustia.

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Lámpara

Por Karina Miñano

Lo primero que notó cuando entró al edificio fue la enorme lámpara que colgaba del techo. Era azul con cabeza de hongo, ocupaba el centro de la recepción; la habían colocado tan baja que no se podía ver con claridad el fondo del lugar. Lo único que se veía era el piso justo debajo de la bombilla, alumbrado con tanta potencia que parecía desaparecer en la brillantez de la luz.  

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Ojos que sí ven

Por  Yolanda García Serrano

El calor en el exterior era tan exagerado que todo el mundo se veía incapaz de bajar del autobús para seguir la excursión a pie. Los pocos momentos en que nos invitaban a ver una de las maravillas de la ciudad, los aprovechábamos para hacer la mayor cantidad de fotos por minuto que nos permitía el sudor antes de que el sol nos abrasara de cabeza a pies. Y vuelta al autobús.

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Nuestro invitado: Rafael Cerdá

Por Anabel Lora Mingote

Ay Rafa, qué ilusión que nos regales tus palabras. Rafa Cerdá es un ser humano como pocos. Coincidimos en un Máster de Creación Literaria online. Nada de cámaras de por medio, salvo la del profesorado. Me enamoró su inteligencia, y su don para la palabra tanto escrita como oral. La gran alegría fue conocerle en persona. Para nada como lo imaginaba. Mucho mejor. He descubierto a un gran amigo con el que se puede contar en cualquier momento de la noche o del día. Un escritor humilde que no se da cuenta que su escritura te acoge, te lleva en volandas y te deposita con dulzura para que te relamas con lo que has leído. Porque sus escritos son como el agua, natural y fresca. Están llenos de vida, como es él. En estos momentos seguro que se está carcajeando diciendo «qué exagerada esta pamplonica». Pero su cuadrilla de amigos, sabe que me quedo corta.

Con el deseo de que nos siga deleitando con su escritura, os dejo con su relato, que espero, os guste.

Los listos

Por  Yolanda García Serrano

Decía Javier M. en su artículo del 1 de mayo pasado: “Lamento reconocer que este feminismo, a diferencia del I, II y III, no me interesa lo más mínimo, porque está concebido para gente simplona”.
Me encanta que él se haya metido en el grupo de gente simplona, porque, soberbio como es y suele mostrarse, reconocerse como simplón le habrá costado lo suyo. Y lo digo porque para no interesarle lo más mínimo este feminismo, le dedica toda una página del periódico, que es lo que ocupan sus escritos de fin de semana. O sea, que le interesa y mucho.

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Señoría

Por Patricia Cardona Roca

Foto: Noëlle Mauri

En el despacho del juez.

Absolución por falta de pruebas. Señoría, ¿qué pruebas necesita? ¿Se ha leído el peritaje psicológico de la niña? ¿Se lo ha leído? Yo sí. La niña no miente. No miente. Habló para proteger a su hermana pequeña. Mi hija tiene nueve años. ¿De verdad se lo ha leído? Porque si se lo ha leído y además lo ha entendido me parece usted un necio, Señoría. ¿Qué pruebas necesita? ¿Una cadera rota? ¿Una vagina desgarrada? ¿Un intento de suicidio? ¿O mejor, un suicidio consumado? ¿O el no va más de un asesinato? Si mi padre la hubiera ahogado en la bañera después de…. ¿creería usted a la niña? ¡Mi padre!, Señoría, ¡mi padre!

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Buenos días universo

Por Ruth Iturriaga de Segall

El telón se va abriendo como un alba plácida y dulce

con una sonrisa que nunca acaba para toda la sociedad.

No se acaban las ideas, escribirla con un fin de bienestar.

Para que un día, ojale comprendan,

cuan rígida es la soledad entrando en un vacío,

sin espacio, tiempo, lugar y edad.

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